Esta semana descubrimos gracias Página Dos (programa de libros de La 2), el ensayo “Podemos salvar el mundo antes de cenar” de Jonathan Sanfran Foer en el que el escritor hace una rotunda afirmación con la que estamos completamente de acuerdo:

“El cambio climático es la mayor crisis a la que nos enfrentamos. La solución empieza por aprender a comer de forma responsable.”

Y esto es algo que a nosotras nos cae, en cuanto a verduras y frutas ecológicas se refiere, como beneficio colateral. Pero en otros alimentos, como en el caso de la carne el cambio ha sido mucho mas lento y bastante mas costoso, debido principalmente a nuestros hábitos educacionales. En nuestras respectivas casas maternas casi el 60% de la alimentación se basaba en el consumo de carne y ahora podemos decir que debemos de consumir carne entorno a casi el 2%.

¿Y por qué hemos decidido hacer este cambio? A parte de lo obvio, por respeto a los animales y por cuidar nuestra salud, sobre todo y pensando de manera global por consumir de manera responsable.

¿Sabías que la ganadería genera tantos gases de efecto invernadero como todos los coches, trenes, barcos y aviones juntos?

Algunos datos según Greenpeace (artículo completo muy interesante en su web):

Es responsable de la emisión del 14,5% de los Gases de Efecto Invernadero (GEI). Estos gases provienen de las emisiones directas, pero también de las indirectas derivadas de un modelo de agricultura dependiente del petróleo y de los plaguicidas y fertilizantes químicos que sustentan a la ganadería industrial. 

A demás monopoliza la tierra cultivable. Con cerca del 75% de la superficie agrícola destinada a la ganadería, tanto en forma de pastos como para producir piensos, no conseguiremos salvar los bosques y frenar la pérdida de biodiversidad a menos que frenemos la expansión de la ganadería industrial. Estamos transformando la Amazonia en filetes baratos: el 80% de la deforestación se atribuye a la actividad ganadera.

Merma la biodiversidad. En el mundo existen más de 30.000 especies vegetales comestibles pero cada vez centramos más nuestra alimentación y la de los animales en cuatro: trigo, soja, maíz y arroz. Lo mismo hace la ganadería industrial. Según la FAO, la quinta parte de las razas de ganado a nivel mundial está en peligro de extinción.

Envenena el agua. Purines, antibióticos, fertilizantes y plaguicidas contaminan los acuíferos llegando a provocar “zonas muertas” en los océanos. Además, la ganadería demanda altas cantidades de agua.

Favorece un sistema de producción de grandes capitales. El aumento en la eficiencia y eficacia de la producción de carne y otros derivados animales concentra el poder de mercado en unas pocas manos, en detrimento de las pequeñas comunidades agrícolas. Cambiar el modo de producir y consumir carne es una forma de cambiar las reglas del juego y de promover la soberanía alimentaria.

Hasta que no terminemos con este sistema no podremos frenar el calentamiento global y no conseguiremos salvar el planeta y la responsabilidad y la diferencia y entre  conseguirlo o no está en nuestras manos.

Todo este planteamiento profundo nos ha llevado a investigar nuevos platos y he de decir que es apasionante el mundo que se nos ha abierto.

Así que hay va una de las recetas super fáciles y rápidas de las que tiramos a menudo.

Hamburguesa de remolacha, espinaca y quínoa

Por Las  Hortalizas del Valle

Ingredientes para 5 hamburguesas.

  • 2 Remolachas medianas
  • 200g de quínoa
  • 200g de espinaca ya cocidas y escurridas
  • 1 diente de ajo
  • 1 huevo ecológico (opcional)
  • 1 ramita de perejil fresco
  • 1 pizca de sal
  • 1 pizca de pimienta
  • 1 pizca de cúrcuma
  • 100g pan integral rayado
  • 100g harina de trigo integral

Preparación

Lavar, pelar y trocear las remolachas y ponerlas a cocer unos 15 ó 20 minutos. Sacarlas, escurrirlas y verterlas en un bol y triturar (lo suyo es hacerlo con el tenedor para que queden grumos, aunque yo lo hago con la batidora porque mi brazo se resiente…). Lavar la quínoa y ponerla a cocer en el doble de agua, una vez que empieza a hervir tapar y dejar 5 minutos, después escurrir. Es muy importante para que se quede una masa mas o menos espesa escurrir bien los ingredientes principales. Añadir la quínoa y las espinacas al bol de la remolacha. Echar el diente de ajo troceado, sin el centro, y todas las especias. Remover. Ya está mas o menos la “masa”, ahora has de ir añadiendo el pan rayado hasta tener una textura que puedas moldear para hacer las hamburguesas. Haz bolitas con la mano o una cuchara, enharina y aplástalas encima de la tabla de madera.

 

¡Super rica, sana y original!

El consumo exacerbado de carne y… La hamburguesa de remolacha.

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